¡Pum..! Y el derbi llegó

¡Pum..! y después, silencio. Alguien puso en pausa el mundo. ¡Pum..! Otra vez. Un golpe seco. ¡Pum..! Era el sonido de un balón contra un poste. ¡Pum..! Solo chocó una vez, pero joder, como dolió. Dolió tanto que cualquiera de los 16.000 aficionados atléticos que vio el partido en San Siro, aún recuerda ese sonido. ¡Pum..! El Atlético llevaba remando a contracorriente más de 120 minutos, pero ese poste quiso dejar que un año más, el Atleti muriera en la orilla. Pum…

PHOTO/ JAVIER SORIANO (SORIANO/AFP/Getty Images)

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No habrá derbi con victoria rojiblanca que haga olvidar lo vivido aquel 28 de mayo en San Siro. No habrá medicina para curar la enfermedad crónica de “la tanda de penaltis en Milán”. Ni un gol de Torres en el 93 al conjunto blanco que selle una victoria en una final de Champions hará que se olvide aquello. No. Eso es imposible. Pero ya pasó. Es historia. 

Esta noche el Atlético levantará la mirada del suelo cuando el Real Madrid pise, quizás por última vez, el césped del Vicente Calderón. Irán a por la victoria porque sienten este derbi no como una revancha, sino como una nueva oportunidad. Se lo deben. No el fútbol, no el Madrid, verdugo (casi) siempre. Simplemente, se la deben. Y es una deuda pendiente que no se saldará hoy. Es una deuda que quizá no se salde nunca. Puede que sea una de esas deudas que quedan pendientes de ser cobradas. Pero hoy nadie tiene que pensar en Milán. Hoy, partido a partido. Y hoy, toca partido de liga.

El Atlético partirá con ventaja. En su campo, con 50.000 corazones latiendo al son de sus gargantas. Con su gente. Con los que le quieren. Con los que nunca dejan de creer. Con los que se caen. Con los que sufren. Con los que suben y bajan de las nubes. Con los que se levantan con más fuerza. Con los que sueñan despiertos. Con el jugador más importante que estará en el Calderón. Con su afición. 

Rodará el balón a las 20:45. Quizá la ultima vez que el Real Madrid se enfrente al Atlético de Madrid en su casa. Se oirá un pitido… ¡Pum..! El balón comenzará a rodar por la hierba. Pum… Un Calderón entregado. El Cholo llevando la batuta. El Niño, ojalá, corriendo por las bandas. ¡Pum..! Como una bala. 

Nadie sabe que pasará. Nadie sabe si ganarán los Indios o los Vikingos… Nadie sabe si marcará Cristiano o Griezmann. Algunos, como mucho, se atreverán a apostar. El Calederón solo se atreverá a creer. A soñar. A soñar despierto. Y si ganan, no te atrevas a despertarlos. Y si pierden… ¡Pum..! Otro golpe. Pero ya no dolerá tanto.

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